El bordado, como forma de arte y artesanía práctica, tiene una larga historia que abarca diferentes culturas y siglos. Inicialmente, se utilizaba principalmente para coser, remendar y reforzar telas. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en un intrincado arte decorativo. Las técnicas fundamentales del bordado se han mantenido notablemente estables a lo largo de la historia, y muchas de las primeras obras muestran una artesanía excepcional, a veces incluso superando a las creaciones posteriores.
Los descubrimientos arqueológicos a nivel mundial indican que el bordado ha desempeñado un papel fundamental en diversas civilizaciones. En China, las primeras obras de bordado conocidas datan del Período de los Reinos Combatientes (siglos V-III a. C.), lo que pone de relieve la avanzada artesanía textil de la época. El bordado chino abarca principalmente cuatro categorías: bordado de Suzhou, bordado de Hunan, bordado de Sichuan y bordado de Guangdong. De igual manera, en Suecia, durante el Período de las Migraciones (aproximadamente entre el 300 y el 700 d. C.), se reforzaba la ropa con puntadas continuas, puntadas de espalda, puntadas de tallo, puntadas de ojal y puntadas de látigo. Sin embargo, aún no se sabe con certeza si estas puntadas tenían únicamente fines estructurales o también funciones decorativas.
Históricamente, el bordado se ha utilizado ampliamente en prendas de vestir, objetos religiosos y decoración del hogar. Los intrincados diseños y técnicas de bordado solían simbolizar estatus social, riqueza e identidad cultural. En la Europa medieval, el bordado floreció en prendas religiosas y atuendos reales. En el mundo islámico, los textiles exquisitamente bordados eran muy valorados, mientras que en Japón, el bordado tradicional "Sashiko" no solo mejoraba la durabilidad de las telas, sino que también creaba patrones geométricos únicos.
A pesar de la evolución de los métodos de producción textil y las tendencias de moda cambiantes, las técnicas de bordado se han mantenido sorprendentemente constantes. La Revolución Industrial introdujo el bordado a máquina, pero el bordado a mano sigue siendo apreciado por su exquisita artesanía y valor artístico. Hoy en día, el bordado une tradición e innovación, manteniendo un atractivo tanto estético como funcional a escala global. La razón por la que el bordado sigue siendo una de las artes textiles más cautivadoras de la historia reside en su perfecta fusión de arte y practicidad, que muestra su encanto atemporal.
Hoy en día, esta exquisita artesanía ya se ha extendido al extranjero y se ha convertido en un hermoso paisaje a nivel internacional. Cuando las habilidades tradicionales se aplican al mundo de la moda, florecen con extraordinario esplendor. Además, realzan el extraordinario encanto de la cultura nacional.
Actualmente, la artesanía del bordado chino se extiende por casi todo el país. El bordado Su de Suzhou, el bordado Xiang de Hunan, el bordado Shu de Sichuan y el bordado Yue de Guangdong tienen características propias y se conocen como los cuatro bordados más famosos de China. Las obras de bordado actuales presentan una artesanía sofisticada y compleja.